Ni una noche en el museo...Sergio Estrada (Guatemala)
Fecha de creación 06.11.2009
Estábamos a punto de iniciar el montaje de lo que sería la primera instalación de Cultura Tributaria en el único espacio tipo "museo de los niños" que existe en Guatemala. Con ello culminaría una travesía de alrededor de dieciocho meses en medio de las aguas de los contactos, las visitas, las reuniones, la lluvia de ideas, el presupuesto, los trámites internos y la búsqueda de apoyos externos. Pero, en ese momento, ya divisábamos la orilla y estábamos a punto de tocarla.
El escenario de esa primera instalación (de las dos o tres que proyectábamos montar) sería un pequeño teatro de forma cilíndrica, en el que haríamos una ambientación acorde al tema, pondríamos una gran pantalla donde se estaría proyectando "El Hacedor de Lluvia" y habilitaríamos 12 computadoras para que los niños visitantes pudieran divertirse (y aprender) con los más de 30 juegos electrónicos, relacionados con la historia audiovisual, que estaban ya listos para estrenarse.
Para quienes todavía no lo conocen, "El Hacedor de Lluvia" es un cortometraje animado, basado en una antigua leyenda maya - tz'utujil, que narra la historia de Nabei, un joven dotado de las capacidades de los "hacedores de lluvia", que comienza a hacer uso de ellas únicamente para beneficio propio, olvidándose de los demás. Como castigo, el dios de la Lluvia le despoja de ese don y en su lugar se lo confiere a Chep, hermano menor de Nabei, quien de esta manera ve premiados su solidaridad e interés en el bien común.
Pues bien, les decía que estábamos por iniciar el montaje de "El Hacedor" cuando cayó el aguacero: la autoridad máxima del museo había decidido vetar el proyecto, aduciendo que no permitiría la exhibición de una deidad pagana, peligrosa para la formación de los niños y atentatoria contra la doctrina de la fe en un solo Dios verdadero.
Ante semejante homenaje a la memoria de Torquemada, no hubo más remedio que dar marcha atrás y volvernos a la mar. Dejo a ustedes los comentarios sobre esta aventura. He querido compartirla en este espacio, como una muestra de que algunas veces, a pesar de la convicción y la tenacidad con que afrontemos nuestra empresa, no logramos tocar la orilla.
Comentarios
25.11.2009 0:00 Evelyn Carballo. EF El Salvador
Vaya Sergio: que tremenda experiencia, muchas veces cuesta expliar como personas que se atreven a establecer museos, olviden que en ellos independientemente de la naturaleza de los mismos, siempre habrá una historia que contar, en el caso de la cultura maya, yo como descediente de mayas cakchiquel, me siento orgullosa de mi gente, de mi pasado, es lamentable que muchas personas se conviertan en Torquemada, defediendo si al fe, de la cual yo profeso, pero olvidan también qu tuvimos un pasado rico, maravilloso y digno de seguir cuidando. Acá en El Salvador, la historia del pueblo no se ha escrito de manera neutra, por ello muchas tradiciones se pierden. Pero volviendo a lo suyo, lástima por el director del museo, que se perdió la oportunidad de conocer la fantástica historia del hacedor de lluvias, quizá su niñez estuvo ausente de historias mayas y ahora hacen efecto, bueno no le podemos culpar, le hace falta educarse en historia y se perdió la oportunidad de educarse también fiscalmente. Mi abuela tiene una frase muy apropiada: "todo pasa", un día pasará ese administrador y quizá la nueva oportunidad refleje un mejor campo de acción y el efecto sea mejor aún de lo esperado. Uniendo un poco la fé diríamos que lo que les sucede a los hijos de Dios es para bien, adelante Sergio, ya vendrá la oportunidad adecuada y se asombrará de lo bien que saldrá. No desmayen en los intentos y si vuelven a suceder estas cosas, soloq ueda seguir adelante, nunca para atrás.
24.11.2009 23:23 Ángeles Fernández
Querido Sergio, todos sabemos que el camino no es fácil pero algunas veces, como en esta ocasión, nos cuesta entender estos impedimentos. La historia del hacedor de lluvia, que ya conocía y que nos resumes muy bien en el blog, es muy bonita y tiene un mensaje muy importante para los niños, seguro que de una manera u otra les llegará, que lograrán tocar "la otra orilla". La SAT tiene un programa de Educación fiscal muy completo y he podido comprobar, preguntando a los niños por la calle, que es muy conocido y apreciado. Un abrazo y mucho ánimo
10.11.2009 11:11 Mª Luisa Delgado (España)
Hola Sergio, Por lo que veo, en todos los sitios nos encontramos con gentes estúpidas que no son capaces de ver más allá de lo que su estrechez mental les permite. También en España, como bien dice Jerónimo, hemos tenido nuestros problemas. En nuestro caso, era que pretendíamos "adoctrinar en la esclavitud", y muchas otras cosas absurdas que ni siquiera merece la pena transcribir... Seguro que con las experiencia de cada uno de nosotros se podría escribir una "Antología del Disparate"... Hasta tendría su gracia... ¿Te animas, Sergio? Tú que escribes bien podrías hacer la recopilación y ponerle una introducción ¿Qué te parece?
08.11.2009 21:21 Jerónimo Fernández Izquierdo.- España
Hola: Vaya tú también has dado con sucedáneos del siniestro Torquemada, aunque fuera del Programa; yo los tengo dentro y... ahí siquen. Si me lo permites te daré mi opinión personal sobre la actividad que tan alevosa e insensatamente no os permitieron. Desde el punto de vista antropológico y educativo, os felicito por esa iniciativa asentada en la enorme riqueza de la mitología y el incalculable valor de las leyendas del pasado y su plasmación en realidades de ahora mismo.Para mí vuestra idea es, como mínimo, admirable. Tenéis todos mis respetos y os deseo muchísima suerte en vuestra singladura. Sinceros saludos desde España.
06.11.2009 17:17 Carlos Malpiaca.- México
Hola, Sergio. La situación que narras me recuerda la propuesta que en México tuvimos, respecto a editar una historieta en la cual se equiparaba a Robin Hood con la autoridad recaudatoria; en principio, el guión literario nos pareció atractivo; sin embargo, sometimos a diversas opiniones el planteamiento y, uno de las observaciones que recibimos fue el gran inconveniente de equiparar la recaudación con el “robo”, aún cuando en las historia de Hood, era quitarle al rico para repartirlo entre los pobres. Espero que no se desanimen, pues su iniciativa es excelente, sólo hay que crear una historia la cual, una vez sometida a la crítica, a manera de sondeo de percepción, resulte irrefutable. Un abrazo, Carlos Malpica.







